Varicocele, una causa de infertilidad masculina con solución

Dentro de las múltiples causas de infertilidad masculina el varicocele es una de las principales. Esta afectación se genera por una dilatación de las venas de los testículos que se produce en el saco escrotal y es ocasionada por una acumulación anormal de sangre en las venas, la cual es muy similar a lo que ocurre con las várices que se presentan en otras partes del cuerpo.

En sus grados más severos, el varicocele puede causar infertilidad; ya que la acumulación de sangre aumenta la temperatura en los testículos, provocando oligospermia, es decir, una baja concentración de espermatozoides en la eyaculación. Además de la oligospermia, el varicocele afecta la movilidad de los espermatozoides. Ambos fenómenos son elementos que progresivamente disminuyen la capacidad reproductiva.

Se calcula que alrededor de un 40% de los hombres infértiles padecen varicocele en uno o ambos sacos escrotales; sin embargo, aproximadamente un 14% del resto de los hombres pueden tener varicocele sin que su capacidad reproductiva se vea afectada.

El alto grado de incidencia en los hombres infértiles hace del varicocele una de las principales causa de la infertilidad; sin embargo, los avances científicos han logrado desarrollar los procedimientos necesarios para tratar este padecimiento.

El varicocele puede afectar a los dos sacos escrotales; sin embargo, es más común en el izquierdo, debido a que la vena testicular de ese lado tiene menores dimensiones y, además, la sangre debe recorrer un ángulo de 90 grados (del doble del que debe transitar en el lado derecho) lo que hace que su flujo sea más complicado, ocasionando un posible drenaje inadecuado.

Es importante señalar que la mayor parte de los afectados por varicocele no presentan síntomas, aunque algunos pueden referir dolor en los testículos. Por ello, resulta necesario realizar un diagnóstico realizando un examen físico, el cual se confirma mediante una ecografía del testículo.

Otra característica de este padecimiento es que la mayoría de los casos se presentan entre los 15 y los 25 años de edad; por lo que las revisiones médicas se deben realizar desde temprana edad, sin importar si la persona está o no buscando reproducirse.

 

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El varicocele se clasifica en tres grados:

a) Grado I: varicocele que únicamente se puede palpar cuando se presiona la zona abdominal.

b) Grado II: varicocele fácilmente palpable.

c) Grado III: varicocele fácilmente palpable y claramente visible.

 

En la actualidad existen tres alternativas para tratar el varicocele:

1.    Cirugía convencional.

2.    Cirugía laparoscópica.

3.    Embolización, es un procedimiento no quirúrgico en el que se inserta un catéter para permitir el flujo normal de la sangre en la vena afectada.

 

Las tres intervenciones se pueden realizar de manera ambulatoria, usando anestesia, en el caso de las alternativas quirúrgicas, o sedación para la embolización. Al ser procedimientos ambulatorios el paciente puede regresar a su casa el mismo día, manteniendo reposo por 48 horas y bajo prescripción de medicamentos para el dolor. A una semana del procedimiento el paciente puede retomar sus actividades normales; no obstante, las relaciones sexuales deben interrumpirse por un periodo de diez a quince días.

Como he mencionado muchos casos pueden tener varicocele y en la mayoría de las veces ésta no da síntomas. Sin embargo, el encontrarnos con varicocele no significa que se deba resolver quirúrgicamente.

Las indicaciones quirúrgicas para el varicocele son:

1)    varicocele sintomático y palpable

2)    varicocele Grado III

3)    varicocele en cuenta seminal alterada sin otro factor asociado.

En la mayoría de los casos, los hombres sometidos a tratamiento por varicocele recuperan su capacidad reproductiva, lo que facilita la búsqueda de un embarazo de manera natural o, de ser el caso, aumenta las probabilidades de éxito de las técnicas de reproducción asistida.